lunes, 8 de septiembre de 2008

EL VALOR DE LA PERSEVERANCIA

Historias Urbanas
La mariposita
Un relato sobre la importancia del esfuerzo y el sacrificio en nuestra vidaUn día, una pequeña abertura apareció en un capullo. Un hombre se sentó y observó a la mariposa por varias horas y como ella se esforzaba para que su cuerpo pasara a través de aquel pequeño espacio. Entonces parecía que se había dado por vencida pues no se veía ningún movimiento y no parecía hacer ningún progreso. Por el contrario, parecía que había hecho más de lo que podía y aun así no conseguía salir. Entonces el hombre decidió ayudarla. Tomo una tijera y con ella cortó el capullo para que la mariposa pudiese salir. La mariposa salió con una gran facilidad. Pero su cuerpo estaba atrofiado, muy pequeño y con las alas maltratadas. El hombre continuó observando a la mariposa porque esperaba que en cualquier momento sus alas se fortalecieran, se abrieran con fuerza y fueran capaces de soportar su peso afirmándose con el tiempo. Pero nada pasó. En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con el cuerpo atrofiado y con las alas maltratadas y encogidas. Nunca fue capaz de volar. Lo que el hombre en su gentileza y deseo de ayudar, no comprendía era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para salir por el pequeño agujero era el modo en que Dios hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa fuese hacia sus alas de modo que estuviera lista para volar una vez que hubiese salido del capullo. Así, algunas veces es el esfuerzo lo que justamente necesitamos en nuestras vidas. Si Dios nos dejase pasar por la vida sin ningún esfuerzo, sin ningún obstáculo, nos dejaría "incapacitados", "discapacitados", "inválidos". No seríamos tan fuertes como podríamos haber sido. Y nunca podríamos volar.

viernes, 29 de agosto de 2008

VIDA Y OBRAS DE SANTA ROSA DE LIMA

Nació en Lima (Perú), el 20 de abril de 1586, sus padres eran Gaspar de Flores y María de Oliva. Fue bautizada con el nombre de Isabel Flores de Oliva, pero se la llamaba comúnmente Rosa fue el nombre que le impuso en la Confirmación el arzobispo de Lima, Santo Toribio. Recibió una sólida educación, aprendió a tocar el arpa y el piano. A los veinte años decidió ingresar en la orden dominica.
A los 31 años, murió Santa Rosa de Lima. Elevó su alma a Dios Isabel Flores (1586-1617) y confirmada con el nombre de Rosa de Santa María. En su homenaje este es el Día de la Patrona de América, Santa Rosa de Lima. Fue canonizada en 1668 (aunque otros documentos indican el año 1671).
Fue beatificada por el Papa Clemente IX y declarada "Patrona de Lima".
En 1671, se declaró a Santa Rosa de Lima como Patrona Principal de América, Filipinas y las Indias Orientales.
Ha recibido el nombre que encierra el cariño de sus seguidores, de Virgencita de la América del Sur.